Saltar al contenido
Buna junto a una pared con una vasija de barro empotrada y ramas de madera

Quién construyó el Rancho

La historia de Buna

En los años 80, un hombre llegó a Atins, entonces un pueblo sin luz ni carretera, y poco a poco fue levantando su propio refugio. A principios de los 2000, ese refugio se convirtió en pousada.

Personal: 9,1 en Booking.com · 137 opiniones

De un pueblo de pescadores al Rancho

El comienzo

Buna descubre Atins

Cuando Buna llegó, Atins era un pequeño pueblo de pescadores, sin autos y sin turismo. Allí compró un terreno con la idea de construir un refugio personal, lejos de la ciudad.

Alrededor no había más que dunas, el viento salado y el silencio. El terreno era un pedazo de cocotal a orillas del igarapé, un arroyo de la zona. Buna pasó sus primeros años simplemente escuchando el lugar: dónde salía el sol, por dónde subía la marea, qué sombra traía la tarde.

Cocoteros altos sobre el césped, con una construcción de ladrillo y techo de tejas al fondo

La construcción

Madera, ladrillo y paciencia

Con el tiempo, la idea creció hasta convertirse en una pousada para recibir a amigos. Sin arquitecto, Buna diseñó y construyó las primeras cabañas, todas con muebles artesanales. Las esculturas de madera repartidas por el jardín también son obra suya.

La madera era recuperada o de reforestación. Buna lijaba, ensamblaba y levantaba, sin un clavo de más. De noche, tallaba jarrones y flores en los troncos: las mismas esculturas que hoy reciben a quien llega.

Buna fijando una flor de madera en una pared

Hoy

Con las puertas abiertas desde principios de los 2000

El Rancho creció despacio y, más de dos décadas después, conserva el mismo estilo: rústico y sencillo, pero cómodo.

Llegaron los pavos reales, después los burros, los patos y las gallinas, y se quedaron. El cocotal se convirtió en hogar de animales sueltos y de huéspedes que vuelven. Al final, es imposible separar el lugar del hombre que lo construyó. Lo sientes apenas llegas: el Rancho se levantó pensando en quienes iban a dormir aquí.

Animales sueltos, huéspedes que vuelven, madera con una segunda vida: nada de esto es un concepto de sustentabilidad impreso en un letrero. Es simplemente la manera en que Buna siempre hizo las cosas.

El Rancho al anochecer: una casa de ladrillo con la terraza iluminada y una hamaca, entre cocoteros, bajo la luna

De nuestra historia

Poco a poco: una cabaña, una escultura a la vez.

Lo que dicen nuestros huéspedes

La vida en el Rancho

Booking.com

  • 8,4nota general
  • 137opiniones

Personal: 9,1

Ver opiniones en Booking.comVer opiniones en TripAdvisor

“Pousada tranquila y acogedora, personal muy servicial. La sensación de estar en un rancho es real, con animales andando por el lugar y sin más ruido que el de la naturaleza. ¡Me encantó!”
Gaspar· Booking.comtraducido del portugués
“Atención espectacular, el mejor desayuno. La calma del Rancho es una experiencia única en un lugar tan maravilloso.”
Lucas· Booking.comtraducido del portugués

Ven a conocer el Rancho

Ya leíste la historia. Ahora solo falta dormir dentro de ella.

Cotizar por WhatsApp Ver alojamientos

Sin intermediarios ni comisiones: la mejor tarifa, siempre aquí. Solemos responder en pocas horas, de día, en inglés o portugués; puedes escribirnos en tu idioma.Desayuno incluido · Niños y mascotas bienvenidos · Pix, tarjeta o efectivo al llegar